Llegar a final de mes sin saber en qué se ha ido el dinero es una situación más habitual de lo que parece. Muchas personas tienen ingresos suficientes, pero carecen de un sistema de control y planificación, lo que les impide destinar una parte de su dinero al ahorro. Cómo hacer un plan de ahorro mensual no consiste en guardar “lo que sobra”, sino en definir desde el inicio una estrategia clara con objetivos, presupuesto y seguimiento periódico.
Un plan de ahorro personal eficaz implica analizar tus ingresos y gastos, establecer metas realistas, automatizar parte de tus finanzas y mantener una disciplina constante. Es la base para construir un colchón de seguridad, prepararte para imprevistos, alcanzar metas como la compra de vivienda, la libertad financiera o una jubilación tranquila, e incluso comenzar a invertir de forma responsable.
¿Qué es un plan de ahorro mensual y por qué lo necesitas?
Un plan de ahorro mensual es la base de unas finanzas personales sanas. No es una hucha improvisada ni un intento de “guardar algo si se puede”, sino un sistema organizado para apartar cada mes una parte de tus ingresos con un objetivo concreto y un plazo determinado.
Cuando tienes un plan, el ahorro deja de depender del azar o de la fuerza de voluntad al final del mes y pasa a formar parte de tu estructura financiera, igual que el alquiler, la luz o la comida. Eso es lo que marca la diferencia entre quien “intenta ahorrar” y quien realmente construye patrimonio con el tiempo.
Definición sencilla de plan de ahorro mensual
Podemos definir un plan de ahorro mensual como:
Un sistema que te permite reservar cada mes una cantidad de dinero previamente decidida, destinada a uno o varios objetivos financieros concretos, dentro de un plazo determinado.
En la práctica, un buen plan de ahorro mensual incluye siempre estos elementos:
- Ingresos de referencia:
Tus ingresos netos mensuales (nómina, pensiones, ingresos de autónomo, etc.). - Porcentaje o cantidad fija de ahorro:
La parte de tus ingresos que decides apartar de forma sistemática.- Por ejemplo:
- Cantidad fija: 150 € al mes.
- Porcentaje: 10 % de tus ingresos mensuales.
- Por ejemplo:
- Objetivo u objetivos de ahorro:
Ahorrar por ahorrar no suele funcionar. Es importante definir el “para qué”:- Fondo de emergencia.
- Viaje.
- Entrada de vivienda.
- Estudios.
- Complemento para la jubilación.
- Plazo de tiempo:
El periodo en el que quieres conseguirlo.- 6 meses, 1 año, 3 años, 10 años…
- Cuenta o vehículo donde se acumula el ahorro:
- Cuenta de ahorro separada.
- Depósito.
- Vehículo de inversión sencillo, si tiene sentido para el plazo y el riesgo.
- Sistema de seguimiento y revisión:
- Registrar aportaciones.
- Ver si se cumple el plan.
- Ajustar si cambian tus ingresos o gastos.
Un plan de ahorro mensual no es algo rígido e inamovible. Es una estructura flexible, que puedes adaptar cuando tu situación cambia (nuevo trabajo, hijos, hipoteca, deudas, etc.), pero que te ofrece una guía clara sobre cuánto puedes destinar al ahorro sin poner en peligro tus gastos esenciales.
Beneficios de tener un plan de ahorro
Tener un plan de ahorro mensual va mucho más allá de “tener algo guardado en el banco”. Supone cambios reales en tu estabilidad financiera y en tu tranquilidad mental.
Algunos beneficios clave:
- Evitar vivir al día
- Dejas de depender del próximo ingreso para sobrevivir.
- Puedes anticiparte a los gastos en lugar de reaccionar a ellos.
- Crear un colchón de emergencias
- Un fondo para imprevistos (averías, gastos médicos, pérdida de empleo).
- Disminuye el uso de deuda cara (tarjetas de crédito, préstamos rápidos).
- Alcanzar metas personales y familiares
- Viajes, estudios, cambio de coche, reforma de la vivienda.
- Proyectos importantes que requieren dinero y planificación.
- Preparar objetivos de largo plazo (incluida la jubilación)
- Empezar a complementar futuras pensiones.
- Reducir la dependencia exclusiva del sistema público.
- Reducir el estrés financiero
- Sabes dónde estás, a dónde vas y qué estás haciendo cada mes para llegar.
- Menos sensación de descontrol y más sensación de progreso.
- Base para empezar a invertir con sentido
- Primero se ordenan las finanzas, se crea un colchón y se establece el hábito de ahorro.
- Después, sobre esa base, se pueden incorporar productos de inversión adecuados a cada perfil.
Para verlo de forma más clara:
| Beneficio principal | Qué significa en la práctica | Impacto en tu vida financiera |
|---|---|---|
| Evitar vivir al día | No llegas justo al final de mes | Menos ansiedad por el dinero |
| Colchón de emergencias | Dinero disponible para imprevistos | Menor uso de créditos caros y préstamos urgentes |
| Alcanzar metas | Planificar y financiar proyectos importantes | Sensación de avance y recompensa por el esfuerzo |
| Preparar la jubilación | Aportaciones periódicas a largo plazo | Complemento a pensiones y mayor seguridad futura |
| Reducir estrés | Tener un plan y seguirlo | Más claridad, orden y control |
| Base para invertir | Dinero separado y estable para dar el salto a la inversión | Creación de patrimonio a medio y largo plazo |
Diferencia entre “ahorrar lo que sobra” y “ahorrar primero”
Esta es quizá la idea más importante de todo el concepto de plan de ahorro mensual.
Existen dos enfoques radicalmente distintos:
- Ahorrar lo que sobra
- Primero cobras.
- Luego gastas durante el mes sin un plan claro.
- Si al final sobra algo en la cuenta, lo ahorras.
- Si no sobra, no ahorras.
- Ahorrar primero (pagarte a ti antes que a nadie)
- Primero cobras.
- Acto seguido, apartas una cantidad fija o porcentaje para tu ahorro.
- Después, organizas tus gastos con el dinero restante.
- El ahorro se convierte en un “gasto fijo” más de tu presupuesto.
Veámoslo con un ejemplo sencillo:
Supongamos un ingreso neto mensual de 1.500 €.
| Enfoque | Ingresos | Ahorro planificado al inicio | Gastos durante el mes | Ahorro real al final |
|---|---|---|---|---|
| Ahorrar lo que sobra | 1.500 € | 0 € | 1.420 € | 80 € (si hay suerte) |
| Ahorrar primero (10 %) | 1.500 € | 150 € | 1.350 € | 150 € garantizados |
En el primer caso, el ahorro es residual y aleatorio: depende de tus impulsos, de imprevistos y de tu fuerza de voluntad.
En el segundo caso, el ahorro es estructural y automático: está garantizado desde el momento en que cobras.
Las claves del enfoque de “ahorrar primero” son:
- Convertir el ahorro en prioridad, no en algo opcional.
- Adaptar tu estilo de vida al dinero que queda después de ahorrar, y no al revés.
- Usar automatizaciones (transferencias programadas, órdenes permanentes) para que no dependa de que te acuerdes.
Un plan de ahorro mensual efectivo siempre se basa en el modelo de ahorrar primero. Esa es la diferencia entre un intento aislado de ahorrar y una verdadera estrategia de construcción de patrimonio a medio y largo plazo.
Paso 1 – Analiza tu situación financiera actual
Antes de decidir cuánto vas a ahorrar cada mes, necesitas saber dónde estás realmente. Sin un diagnóstico claro de tus ingresos y tus gastos, cualquier plan de ahorro será una estimación a ojo, fácil de romper a la mínima.
Analizar tu situación financiera actual significa:
- Saber cuánto dinero entra cada mes (y de dónde viene).
- Saber en qué se está yendo ese dinero.
- Detectar desequilibrios, deudas y fugas.
- Tener una imagen clara de si estás en superávit, equilibrio o déficit.
A partir de esa fotografía, podrás diseñar un plan de ahorro mensual realista, alineado con tu nivel de ingresos y tu estilo de vida.
Calcula tus ingresos mensuales netos
El primer paso es conocer con precisión tus ingresos mensuales netos, es decir, el dinero que realmente llega a tu bolsillo después de impuestos y cotizaciones.
Incluye:
- Salario neto
- Nómina mensual (o el promedio si tienes pagas extra prorrateadas).
- Ingresos por trabajos secundarios
- Freelance, horas extra, clases particulares, comisiones, propinas declaradas, etc.
- Ingresos variables o irregulares
- Bonus, comisiones, alquileres que cobres, pequeñas ventas, etc.
- Prestaciones o pensiones
- Pensiones de jubilación, desempleo, ayudas periódicas, etc.
Si tienes ingresos variables (por ejemplo, como autónomo o con comisiones), una buena práctica es calcular un promedio de los últimos 3–6 meses para tener una referencia más estable.
Puedes usar una tabla sencilla como esta:
| Concepto | Importe mensual aproximado |
|---|---|
| Salario neto | 1.500 € |
| Trabajo secundario (media) | 200 € |
| Ingresos variables (media) | 150 € |
| Prestaciones / pensiones | 0 € |
| Total ingresos mensuales netos | 1.850 € |
A partir de este total, más adelante decidirás qué porcentaje o cantidad fija podrás destinar a tu plan de ahorro mensual.
Registra todos tus gastos fijos y variables
El segundo paso es registrar con detalle tus gastos mensuales. Aquí conviene hacerlo con calma y sin autoengaños: si no reflejas la realidad, el plan de ahorro que diseñes será poco sostenible.
Lo más útil es dividir tus gastos en dos grandes grupos:
1. Gastos fijos
Son aquellos que se repiten todos los meses, con un importe igual o muy parecido, y que normalmente son difíciles de eliminar a corto plazo.
Ejemplos de gastos fijos:
- Vivienda:
- Alquiler o hipoteca.
- Comunidad de propietarios.
- Suministros:
- Luz, agua, gas.
- Internet, teléfono.
- Seguros:
- Hogar, coche, vida, salud (prorrateando si son anuales).
- Transporte:
- Abono transporte, combustible habitual, parking fijo.
- Educación:
- Colegios, matrículas, academias.
- Otros fijos:
- Cuotas de préstamos, suscripciones necesarias para el trabajo, etc.
2. Gastos variables
Son los que cambian de un mes a otro y sobre los que tienes mayor margen de ajuste.
Ejemplos de gastos variables:
- Alimentación y supermercado (parte variable).
- Restaurantes, bares, cafés.
- Ocio y tiempo libre (cine, suscripciones de entretenimiento, viajes cortos).
- Ropa y compras personales.
- Regalos, eventos sociales.
- “Compras impulsivas” (online o físicas).
- Pequeños pagos frecuentes:
- Snacks, botellas de agua, apps, comisiones por cajero, etc.
Estos últimos suelen considerarse “gastos hormiga”.
- Snacks, botellas de agua, apps, comisiones por cajero, etc.
Una forma práctica de organizarlo es revisar tus extractos bancarios y de tarjeta de crédito de los últimos 2–3 meses, agruparlos por categoría y sacar un promedio.
Ejemplo de tabla mensual de gastos:
| Categoría | Tipo | Importe mensual aproximado |
|---|---|---|
| Alquiler | Fijo | 700 € |
| Luz, agua, gas | Fijo | 120 € |
| Internet y móvil | Fijo | 50 € |
| Seguro de coche | Fijo | 40 € |
| Transporte (combustible/abono) | Mixto | 80 € |
| Supermercado | Variable | 250 € |
| Restaurantes y cafés | Variable | 150 € |
| Ocio y suscripciones | Variable | 70 € |
| Ropa y compras varias | Variable | 90 € |
| Otros gastos | Variable | 50 € |
| Total gastos mensuales | 1.600 € |
Este ejercicio te permite ver con claridad dónde se concentra tu dinero y qué partidas se podrían reducir sin afectar a tus necesidades básicas.
Detecta fugas de dinero y gastos prescindibles
Una vez que has clasificado tus gastos, llega el momento de identificar las fugas de dinero: pequeñas o medianas partidas que, sumadas, restan una cantidad significativa a tu capacidad de ahorro cada mes.
Algunos ejemplos típicos de fugas:
- Suscripciones que casi no usas
- Plataformas de streaming duplicadas.
- Apps, revistas digitales, membresías que ya no aprovechas.
- Compras impulsivas
- Ropa o gadgets comprados por impulso.
- Ofertas “por tiempo limitado” que no necesitabas realmente.
- Delivery y comida fuera de casa en exceso
- Pedidos a domicilio frecuentes.
- Comida rápida por falta de planificación.
- Comisiones bancarias y recargos
- Comisiones por mantenimiento de cuenta.
- Sacar dinero en cajeros de otros bancos.
- Pagos atrasados.
- Gastos hormiga
- Cafés diarios fuera de casa.
- Snacks, refrescos, pequeñas compras en máquinas o tiendas.
- Pagos pequeños por apps, juegos, extras digitales.
Para detectarlos, puedes seguir este método:
- Revisa tus extractos de los últimos 3 meses.
- Marca con un color todos los gastos que:
- No recuerdas exactamente qué son.
- No te han aportado un valor real.
- Podrías haber evitado sin problema.
- Suma esas cantidades por cada categoría.
Te sorprenderá comprobar que, al eliminar o reducir parte de estos gastos, podrías liberar decenas o incluso cientos de euros al mes que podrían ir directos a tu plan de ahorro mensual.
Determina tu punto de partida
Con tus ingresos y gastos sobre la mesa, ha llegado el momento de hacer el balance y determinar tu punto de partida real.
El cálculo básico es:
Capacidad actual de ahorro = Ingresos mensuales netos – Gastos mensuales totales
En función del resultado, puedes estar en una de estas situaciones:
| Situación | Resultado del cálculo | Significado práctico |
|---|---|---|
| Superávit | Ingresos > Gastos | Te sobra dinero cada mes: puedes empezar a ahorrar o aumentar tu ahorro. |
| Equilibrio | Ingresos ≈ Gastos | Llegas justo a fin de mes: necesitas ajustar gastos o ingresos antes de ahorrar en serio. |
| Déficit | Ingresos < Gastos | Te falta dinero: es prioritario recortar gastos, renegociar deudas o generar más ingresos. |
Además de este saldo mensual, es importante que analices tu situación de deuda:
- ¿Tienes préstamos personales, tarjetas de crédito, créditos al consumo?
- ¿Cuál es el importe total de tus deudas?
- ¿Qué tipo de interés pagas?
- ¿Qué cuota mensual total supone?
Puedes organizarlo así:
| Tipo de deuda | Importe pendiente | Cuota mensual | Tipo de interés aproximado |
|---|---|---|---|
| Hipoteca | 90.000 € | 450 € | 2 % |
| Préstamo personal | 8.000 € | 220 € | 8 % |
| Tarjeta de crédito | 2.000 € | 80 € | 18 % |
| Total de deudas | 100.000 € | 750 € |
Esto te permite:
- Ver qué parte de tus ingresos se destina a pagar deudas.
- Identificar deudas con interés muy alto que deberías priorizar para cancelar.
- Ajustar tu plan de ahorro para que tenga en cuenta la reducción progresiva de deudas, especialmente las más caras.
Checklist rápido de tu situación financiera actual
Antes de pasar al siguiente paso del plan de ahorro mensual, asegúrate de tener claro lo siguiente:
- Sé exactamente cuáles son mis ingresos mensuales netos.
- Tengo mis gastos fijos y variables identificados y agrupados por categorías.
- He detectado varias fugas de dinero y gastos prescindibles que puedo reducir o eliminar.
- Sé si actualmente estoy en superávit, equilibrio o déficit.
- He listado mis deudas, sus cuotas mensuales y sus tipos de interés.
Con este diagnóstico realista, ya tienes la base necesaria para diseñar un plan de ahorro mensual realista y sostenible, que podrás ajustar a tus objetivos sin perder de vista tu seguridad financiera. A partir de aquí, el siguiente paso será definir tus objetivos de ahorro de forma clara y cuantificable.
Paso 2 – Define tus objetivos de ahorro (claros y realistas)
Una vez que conoces tu situación financiera actual, el siguiente paso para construir un buen plan de ahorro mensual es decidir para qué quieres ahorrar. Ahorrar “por si acaso” es mejor que nada, pero a medio plazo suele perder fuerza. En cambio, cuando tus objetivos están bien definidos, tienes una dirección clara, sabes cuánto necesitas y en cuánto tiempo, y es mucho más fácil mantener el compromiso.
Marcar objetivos de ahorro no es solo una cuestión de motivación: también te ayuda a elegir el producto financiero adecuado, el nivel de riesgo que puedes asumir y el tipo de aportaciones que debes realizar.
Tipos de objetivos de ahorro
No todos los objetivos de ahorro son iguales. Cambia el plazo, la urgencia, la cantidad necesaria e incluso la estrategia para conseguirlos. Una buena forma de ordenarlos es dividirlos en:
1. Objetivos de ahorro a corto plazo
Son metas que quieres alcanzar en un plazo inferior a 2 años, normalmente entre 3 y 24 meses. Suelen estar muy vinculadas a tu estilo de vida y a tu tranquilidad inmediata.
Ejemplos:
- Vacaciones o escapadas.
- Compra de gadgets: móvil, portátil, consola, televisor.
- Pequeñas reformas o mejoras en casa.
- Fondo de emergencia básico: por ejemplo, entre 500 y 1.500 euros para imprevistos menores.
Características:
- El capital no debería asumir apenas riesgo.
- Es importante la disponibilidad rápida del dinero.
- Las cantidades no suelen ser muy grandes, pero sí frecuentes.
2. Objetivos de ahorro a medio plazo
Se sitúan aproximadamente entre 2 y 7 años, aunque el rango puede variar según la persona. Suelen requerir un esfuerzo más sostenido y una planificación algo más detallada.
Ejemplos:
- Compra de coche o cambio del actual.
- Estudios propios o de hijos (máster, formación especializada).
- Mudanza o cambio de ciudad.
- Fondo de emergencia más robusto: por ejemplo, de 3 a 6 meses de gastos fijos.
Características:
- Las cantidades suelen ser mayores que en el corto plazo.
- Puedes combinar productos muy líquidos con otros algo más rentables.
- Necesitas constancia en las aportaciones mensuales para llegar a la meta.
3. Objetivos de ahorro a largo plazo
Son objetivos con un horizonte temporal de 7 años en adelante. Suelen estar relacionados con grandes proyectos vitales y con tu seguridad futura.
Ejemplos:
- Compra de vivienda o aportación a la entrada.
- Jubilación: complementar las pensiones futuras.
- Independencia financiera o reducción de la dependencia del trabajo activo.
- Grandes proyectos familiares a largo plazo.
Características:
- Requieren una visión de conjunto de tu vida financiera.
- La disciplina y la regularidad en el ahorro son clave.
- A menudo se combinan con productos de inversión adecuados al plazo y al perfil de riesgo.
Puedes resumir tus objetivos en una tabla como esta:
| Horizonte temporal | Ejemplos de objetivos | Prioridad | Plazo orientativo |
|---|---|---|---|
| Corto plazo | Vacaciones, gadgets, fondo de emergencia básico | Alta | 3–24 meses |
| Medio plazo | Coche, estudios, mudanza, fondo de emergencia completo | Media/Alta | 2–7 años |
| Largo plazo | Casa, jubilación, independencia financiera | Variable | > 7 años |
Tener esta clasificación clara te permitirá después asignar una parte de tu plan de ahorro mensual a cada tipo de objetivo, en lugar de mezclarlo todo en un único “saco”.
Cómo hacer tus objetivos de ahorro “SMART”
Definir “quiero ahorrar más” no es un objetivo útil. Para que tus metas te ayuden de verdad a mantener el rumbo, deben ser claras, concretas y medibles. Una forma muy utilizada de estructurarlas es el enfoque SMART, que aplica perfectamente al ámbito del ahorro.
Un objetivo de ahorro SMART cumple estas cinco características:
- S – Específico (Specific)
- Debe estar bien definido: qué quieres conseguir exactamente.
- Ejemplo:
- Malo: “Quiero ahorrar dinero”.
- Bueno: “Quiero ahorrar para un fondo de emergencia de tres meses de gastos”.
- M – Medible (Measurable)
- Debes poder cuantificarlo: ¿cuánto necesitas ahorrar?
- Ejemplo:
- “Mi fondo de emergencia será de 3.000 euros”.
- A – Alcanzable (Achievable)
- Tiene que ser realista con tus ingresos y gastos actuales.
- Si ganas 1.200 euros al mes, ahorrar 800 euros todos los meses de forma indefinida probablemente no sea viable.
- R – Relevante (Relevant)
- El objetivo debe tener sentido para ti y tu situación vital.
- No tiene sentido ahorrar para una inversión de alto riesgo si aún no tienes un colchón mínimo.
- T – Temporal (Time-bound)
- Es necesario fijar un plazo.
- Ejemplo:
- “Quiero ahorrar 3.000 euros en 18 meses”.
Puedes verlo de forma esquemática:
| Elemento SMART | Pregunta clave | Ejemplo aplicado al ahorro |
|---|---|---|
| Específico | ¿Qué quiero conseguir exactamente? | Fondo de emergencia |
| Medible | ¿Cuánto dinero necesito? | 3.000 € |
| Alcanzable | ¿Es realista según mis ingresos y gastos? | Sí, si ahorro 170 €/mes |
| Relevante | ¿Es importante para mi estabilidad financiera? | Alta: me protege frente a imprevistos |
| Temporal | ¿En cuánto tiempo quiero lograrlo? | 18 meses |
Transformar tus metas difusas en objetivos de ahorro SMART te permitirá saber desde el primer momento qué cantidad mensual necesitas destinar y si tu plan es viable o hay que ajustarlo.
Cuantifica tu meta y ponle fecha
Llegamos al punto clave: pasar de la idea general al número concreto. Aquí es donde tu futuro plan de ahorro mensual se empieza a hacer tangible.
El proceso es sencillo:
- Define el objetivo claramente
- Ejemplo: “Quiero ir de vacaciones el verano que viene sin endeudarme”.
- Determina el coste aproximado
- Supongamos que el viaje costará unos 1.200 euros.
- Fija la fecha límite
- Imagina que faltan 12 meses para esas vacaciones.
- Calcula cuánto debes ahorrar cada mes
- Solo hay que dividir:
- 1.200 € / 12 meses = 100 € al mes.
- Solo hay que dividir:
En forma de tabla:
| Objetivo | Importe necesario | Plazo en meses | Ahorro mensual necesario |
|---|---|---|---|
| Vacaciones verano próximo | 1.200 € | 12 | 100 €/mes |
| Fondo de emergencia | 3.000 € | 18 | 167 €/mes (aprox.) |
| Entrada de vivienda | 20.000 € | 5 años (60 m) | 334 €/mes (aprox.) |
Al hacer este ejercicio, pueden ocurrir dos cosas:
- Que la cantidad mensual resultante sea realista para tu presupuesto.
- Que sea demasiado alta y debas:
- Alargar el plazo.
- Reducir el objetivo.
- O trabajar en mejorar tus ingresos y ajustar tus gastos.
Por ejemplo, si tu capacidad de ahorro actual es de 150 euros al mes, no tiene sentido marcar un objetivo que requiera ahorrar 400 euros mensuales. En ese caso, puedes:
- Ampliar el plazo.
- Dividir el objetivo en fases (primero fondo de emergencia, luego otra meta).
- Replantear tu presupuesto para liberar más margen.
La clave es que, una vez cuantificados tus objetivos, puedas construir tu plan de ahorro mensual así:
- Un porcentaje o cantidad para objetivos de corto plazo.
- Otra parte para objetivos de medio plazo.
- Y una tercera para el largo plazo (vivienda, jubilación, independencia financiera).
Por ejemplo:
| Tipo de objetivo | Ejemplo | Ahorro mensual asignado |
|---|---|---|
| Corto plazo | Vacaciones y pequeños extras | 80 € |
| Medio plazo | Coche y fondo de emergencia | 120 € |
| Largo plazo | Aportación para jubilación | 100 € |
| Total plan de ahorro mensual | 300 € |
A partir de aquí, el siguiente paso será integrar estos objetivos cuantificados en tu presupuesto mensual, de forma que el ahorro deje de ser algo teórico y pase a estar incorporado como parte fija de tu organización financiera.
Paso 3 – Calcula cuánto puedes ahorrar al mes
Hasta ahora has analizado tu situación financiera y has definido tus objetivos. El siguiente paso es convertir todo eso en una cifra concreta de ahorro mensual. Es decir, responder a la pregunta:
“Con lo que gano y gasto actualmente, ¿cuánto puedo ahorrar al mes de forma realista y sostenida?”
Este paso es clave porque enlaza el diagnóstico con el plan. No se trata de elegir una cifra al azar, sino de calcular tu margen real y utilizar algunas reglas de referencia que pueden ayudarte a orientarte, como la conocida regla 50/30/20.
Determina tu capacidad de ahorro actual
La forma más sencilla y útil de calcular tu capacidad de ahorro actual es partir de esta idea:
Capacidad de ahorro = Ingresos mensuales netos – Gastos esenciales
Aquí es importante distinguir entre:
- Gastos esenciales:
Los que necesitas para mantener tu nivel de vida básico y cumplir tus obligaciones:- Vivienda (alquiler o hipoteca, comunidad).
- Suministros (luz, agua, gas, internet, móvil).
- Alimentación básica.
- Transporte necesario para trabajar o estudiar.
- Seguros imprescindibles.
- Deudas que debes pagar cada mes (préstamos, tarjetas, etc.).
- Gastos no esenciales o prescindibles:
Los que puedes ajustar sin poner en riesgo tu estabilidad:- Ocio, restaurantes, cafés fuera de casa.
- Compras impulsivas.
- Suscripciones no necesarias.
- Viajes, caprichos, extras.
Una fórmula simple puede ser:
Ingresos mensuales netos
– Gastos esenciales
= Margen disponible para (ahorro + gastos prescindibles)
A partir de ese margen, decides qué parte irá a ahorro y qué parte a consumo voluntario.
Ejemplo:
| Concepto | Importe mensual |
|---|---|
| Ingresos mensuales netos | 1.800 € |
| Gastos esenciales | 1.200 € |
| Margen disponible total | 600 € |
Con un margen de 600 €, podrías plantear, por ejemplo:
- Ahorro mensual: 250–300 €.
- Gasto prescindible (ocio, extras, etc.): 300–350 €.
La clave es que, antes de decidir una cifra de ahorro, tengas claro ese margen disponible. Ahí es donde entra en juego la regla 50/30/20 como referencia.
Usa reglas de referencia (como la regla 50/30/20)
Las reglas de referencia no sustituyen tu análisis, pero sirven como guía inicial. Una de las más conocidas en finanzas personales es la regla 50/30/20, que propone esta distribución aproximada de tus ingresos:
- 50 % para necesidades básicas.
- 30 % para gastos personales o estilo de vida.
- 20 % para ahorro y/o amortización de deudas.
Aplicada a un ejemplo práctico:
Supongamos que tus ingresos netos son 2.000 € al mes.
| Categoría | Porcentaje | Importe orientativo |
|---|---|---|
| Necesidades básicas | 50 % | 1.000 € |
| Gastos personales / estilo de vida | 30 % | 600 € |
| Ahorro / amortización de deuda | 20 % | 400 € |
| Total | 100 % | 2.000 € |
Esta regla te da un punto de partida:
- Si tus gastos esenciales están por encima del 50 %, te costará más llegar al 20 % de ahorro.
- Si tus gastos esenciales están claramente por debajo, es posible que puedas ahorrar incluso más del 20 %.
Otra forma de verlo es al revés: a partir de la regla, puedes detectar desequilibrios. Por ejemplo:
| Situación | Señal de alerta |
|---|---|
| Necesidades básicas > 60 % | Vivienda u otros fijos demasiado altos |
| Gastos personales > 35–40 % | Estilo de vida por encima de tus posibilidades |
| Ahorro < 10 % | Riesgo de no construir colchón ni patrimonio |
No es obligatorio seguir la regla al pie de la letra, pero sí es útil como termómetro de tu situación financiera y como guía para fijar un objetivo de ahorro mensual razonable.
Ajusta la cifra a tu realidad
La teoría es clara, pero cada persona y cada familia tienen una realidad distinta. Por eso, la cifra resultante de aplicar una regla como la 50/30/20 debe adaptarse a tu caso concreto.
Algunas situaciones típicas:
- Ingresos ajustados y gastos fijos altos
- Puede que no consigas ahorrar el 20 % desde el primer momento.
- En ese caso, puede ser más realista empezar con un 5–10 % e ir aumentando con el tiempo.
- Ingresos medios o altos con margen disponible
- Es posible que puedas ahorrar más del 20 % sin comprometer tu estilo de vida.
- Por ejemplo, un 25–30 % destinado a ahorro e inversión si ya tienes tus gastos bajo control.
- Etapas vitales concretas
- Si estás en una fase de inversión fuerte (por ejemplo, creciendo un pequeño negocio) o pagando deudas intensivamente, puede que una parte del “ahorro” se traduzca en amortizar deuda cara más que en acumular efectivo.
Un enfoque útil es definir una cifra mínima y una cifra objetivo:
- Ahorro mínimo: la cantidad que puedes comprometerte a ahorrar incluso en meses complicados.
- Ahorro objetivo: la cantidad ideal según tu plan, a la que aspiras llegar.
Ejemplo:
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Ahorro mínimo | 100 € |
| Ahorro objetivo | 250 € |
Puedes empezar por el mínimo y subir progresivamente cuando:
- Reduzcas gastos prescindibles.
- Aumentes tus ingresos.
- Canceles alguna deuda que te liberaba cuota mensual.
Una estrategia frecuente es aumentar el porcentaje de ahorro cada vez que mejora la situación, por ejemplo:
- Cuando te suben el sueldo, destinar una parte significativa de la subida directamente al ahorro.
- Cuando terminas de pagar un préstamo, redirigir esa cuota hacia tu plan de ahorro mensual en lugar de dejar que se diluya en más gastos.
Qué hacer si ahora mismo no puedes ahorrar nada
Es posible que, después de hacer tus números, te des cuenta de que:
- Tus ingresos y gastos esenciales están prácticamente a la par, o
- Directamente estás en déficit (ingresos < gastos).
En ese caso, tu prioridad, antes incluso de poner en marcha un plan de ahorro mensual, será reordenar tus finanzas para generar un margen. Algunas acciones clave:
1. Reducir gastos
- Revisar vivienda y suministros
- Negociar alquiler o buscar alternativas más económicas a medio plazo.
- Mejorar la eficiencia energética para reducir facturas.
- Revisar tarifas de luz, gas, internet y móvil.
- Recortar gastos variables
- Reducir salidas a restaurantes y pedidos de comida a domicilio.
- Limitar compras impulsivas y caprichos a una cantidad fija mensual.
- Poner un tope a gastos de ocio.
- Eliminar suscripciones innecesarias
- Plataformas que apenas utilizas.
- Membresías que no aportan valor real.
Cada pequeño recorte ayuda a crear un margen inicial, aunque sea pequeño. Ese margen será el primer ladrillo de tu plan de ahorro.
2. Aumentar ingresos
A veces, por mucho que recortes gastos, el margen sigue siendo insuficiente. En ese caso, hay que mirar el otro lado de la ecuación: ingresos.
Opciones posibles:
- Buscar horas extra o responsabilidad adicional que implique mejora salarial.
- Desarrollar trabajos secundarios (freelance, proyectos puntuales, clases, servicios profesionales).
- Empezar un microemprendimiento compatible con tu trabajo actual:
- Venta de productos o servicios especializados.
- Actividades por cuenta propia en tu tiempo libre.
En un blog centrado también en emprendimiento de pequeñas empresas, este punto es especialmente relevante: una fuente adicional de ingresos, aunque sea modesta al principio, puede marcar la diferencia entre no poder ahorrar y ser capaz de destinar cada mes una cantidad razonable a tu plan.
3. Priorizar cancelar deudas caras
Si una parte importante de tus ingresos se va en pagar deudas con intereses altos (especialmente tarjetas de crédito o préstamos al consumo), tu “ahorro” inicial puede consistir en:
- Mantener un mínimo colchón de seguridad.
- Destinar el resto del margen a amortizar las deudas más caras lo antes posible.
Cuando reduces cuotas o liquidas deudas con tipos de interés elevados:
- Liberas flujo de caja mensual.
- Reduces el coste financiero total.
- Ganas margen futuro para empezar un plan de ahorro más potente y, eventualmente, invertir.
4. Empezar con una cantidad simbólica
Incluso si la situación es muy ajustada, puede ser útil empezar el hábito con una cantidad muy pequeña:
- 10 €, 20 € o 30 € al mes en una cuenta separada.
No te va a resolver la jubilación, pero sí:
- Te ayuda a generar el hábito de “ahorrar primero”.
- Te permite ver el progreso mes a mes.
- Te prepara mentalmente para aumentar el importe cuando tu margen mejore.
